APLICACIONES TERAPÉUTICAS DEL AGUA IRRADIADA
El doctor Alexis Carrol, Premio Nobel de Medicina en 1912, relacio- naba agua e
inmortalidad cuando decía: "La célula es inmortal. Es realmente el fluido en el que
flota, básicamente agua, lo que degenera. Renovando este fluido a intervalos
proporcionaríamos a las células lo que necesitan para su alimentación y, hasta donde
nosotros conocemos, el pulso de la vida continuaría para siempre".
El agua es la sustancia fundamental para la vida del ser humano para su rejuvenecimiento y
revitalización. La mayor parte de nuestro organismo está formado por agua, pero conforme
avanza la edad el cuerpo se deshidrata, por lo que para incrementar la vitalidad y
rejuvenecer es necesario emplear formas adecuadas de rehidratación.
Por otra parte, las células viejas se caracterizan porque se cristaliza el colágeno que
se encontraba en su interior en estado coloidal cuando eran jóvenes y también porque su
membrana se endurece, dificultando la entrada de substancias alimenticias a la célula y
que salgan de ésta los deshechos. En éstas condiciones la célula se encontrará
subalimentada e intoxicada.
Cuando las células se reproducen en las circunstancias mencionadas, forman células
nuevas pero con las características de las viejas.
El agua irradiada es más humectante que el agua sin tratar y por lo tanto atraviesa más
fácilmente la membrana de las células, facilitando su alimentación y la eliminación de
deshechos tóxicos siendo beneficiosa para prevenir el envejecimiento prematuro, para
tratar tejidos deshidra- tados, rejuvenecer, revitalizar, facilitar las reacciones
bioquímicas en el organismo y ayudar a todos los tratamientos de las enfermedades.
"La deshidratación crónica es la raíz de la mayor parte de las enfermedades
degenerativas del cuerpo humano y la tragedia más grande de la historia de la Medicina es
que los médicos no hayan entendido -y sigan sin entender- la diversidad de señales que
emite un cuerpo cuando, simplemente, reclama agua".
De esta forma tan contundente se expresa el médico de origen iraní Feydoon Batmanghelidj
en su libro "Su cuerpo reclama agua llorando a gritos". Para él, el más
importante descubrimiento médico que ha hecho el hombre es haberse dado cuenta que el
agua es la mejor medicina natural para gran número de las llamadas enfermedades. Basta
para entenderlo constatar que todas las funciones del organismo dependen del flujo de agua
en el cuerpo. Hasta el punto de que lo que para muchos médicos es un "cuerpo
enfermo" para Batmanghelidj no es, en muchas ocasiones, sino un "cuerpo
sediento" al que se puede devolver la salud dándole simplemente la cantidad de agua
adecuada.
¿Cómo saber si se está deshidratado?
Así ocurre siempre que la boca se le seque. Fíjese además en el color de su orina;
normalmente, ha de ser incolora o ligeramente amarilla. Si empieza a volverse oscura su
cuerpo se está deshidratando. El color oscuro significa que los riñones están
trabajando con muy poca agua y la orina está saturada de desechos.
El agua y el dolor crónico
Los dolores crónicos del cuerpo que no se deban a una lesión o a una infección deben
ser interpretados como señales de una reducción crónica de agua en la zona donde se
localiza el mal. Así lo afirma al menos el doctor Batmanghelidj según el cual esos
dolores crónicos incluyen el dolor dispéptico (gastritis, duodenitis, úlcera
péptica...), el artrítico reumatoide, el de angina, el lumbar, el de las piernas al
andar, la migraña y los dolores de cabeza, la resaca y la colitis. Y agrega que estas
dolencias pueden tratarse con la simple ingesta diaria de al menos dos litros de agua.
La "memoria del agua"
Cuando bebemos agua de un manantial o de un pozo ingerimos agua pura, viva, que en ese
estado natural presenta una estructura estable y ordenada compuesta por dos moléculas de
hidrógeno y una de oxígeno. Pero además de esa estructura molecular tan simple, cada
vez más científicos afirman que el agua pura posee una especie de archivo de datos, una
memoria que le permite almacenar las informaciones y energías -obtenidas en forma de
vibraciones moleculares- que ha absorbido de las sustancias con las que ha estado en
contacto. Según estos expertos -entre ellos Peter Gross-, el agua posee una especie de
memoria que le permite almacenar informaciones, tanto nocivas como terapéuticas, y
transmitirlas a otros organismos biológicos -incluidos los seres humanos- en forma de
frecuencias electromagnéticas.
AGUA IRRADIADA
El agua realiza en el organismo -entre otras- dos misiones fundamen- tales: transporta
los elementos nutritivos y drena los desechos orgánicos para lo cual necesita disolver
las sustancias y luego arrastrarlas. Pues bien, cada una de esas misiones se mejora
notablemente con el agua irradiada ya que ésta agua así tratada es diurética, ligera,
asimilable y además, por su acción, los conductos excretores se dilatan ampliamente y
dejan pasar los desechos movilizados. Es decir, el agua irradiada drena el organismo y
regula todos los sistemas del cuerpo: circulatorio, nervioso, locomotor, digestivo,
respiratorio, excretor, reproductor y endocrino. Asimismo, favorece las funciones vitales
en varios aspectos importantes:
-Colabora eficazmente en el proceso digestivo evitando los trastornos causados por el
insuficiente poder solvente del agua común. Al disolver mejor el agua irradiada las sales
de los alimentos, se asimilan más eficazmente los nutrientes y se evitan el
estreñimiento y la diarrea.
-Contribuye a expulsar eficazmente los gases que provocan la hincha- zón del abdomen.
-Penetra más profundamente en la piel y tarda más en secarse con lo que la piel queda
húmeda y suave más tiempo. Y al limpiar los poros en profundidad hace que cualquier
crema que empleemos sea mejor absorbida potenciando su acción protectora.
-Aumenta la solubilidad de las sales. Por eso suministrándola regular- mente a quienes
tienen cálculos en el riñón y en la vesícula consigue -en un gran porcentaje- eliminar
cálculos renales y biliares y se reduce la posibilidad de producir más.
-Los diabéticos que consumen agua irradiada consiguen que se eleven notablemente las
funciones pancreáticas con la posibilidad de disminuir la medicación.
-Regula la circulación sanguínea al disminuir la viscosidad de la sangre.
-Elimina la fatiga y ayuda a conservar el buen estado de salud.
-Puede usarse para la sequedad y el dolor de ojos, los eczemas y para la limpieza de la
boca en los casos de halitosis y de úlceras en las mucosas.
-Tiene acción bactericida que se pone de manifiesto en la cicatrización de pequeñas
heridas y arañazos cutáneos.
-Regula de forma progresiva y duradera la presión arterial, actúa sobre el tono y la
elasticidad de los pulmones y el estómago y tiene un efecto beneficioso sobre las
variaciones en el sistema hormonal.
-Logra que los índices de colesterol y de urea vuelvan con frecuencia a sus valores
normales.
-Ayuda a hacer desaparecer la celulitis, fluidifica la sangre, mejora la circulación y
conserva la elasticidad de los vasos sanguíneos. Así, previene la trombosis y la
tensión sanguínea elevada.
-Aumenta los movimientos peristálticos del intestino por el efecto que el agua irradiada
produce sobre la bilis. Los efectos terapéuticos son notables en problemas digestivos
como náuseas, vómitos, hinchazón de vientre, flatulencia, estreñimiento, etc.
-Vuelve blanda e indolora la región vesicular. En las heces se detecta la evacuación de
pequeños cálculos biliares y en 2 o 3 meses desaparecen en su mayor parte los cálculos
úricos.
-Mejora la piel haciéndola más suave. Ablanda y elimina las durezas y mejora las
dermatosis. Las uñas y cabellos mejoran de aspecto y de brillo.
(Siempre que la ley del Karma y el pacto prenatal lo permita)
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