LA CLAVE CROMÁTICA
Neus Alfaro Bañón
Tres principios básicos componen energética y vibracionalmente el Universo. Estas
tres vibraciones corresponden a tres frecuencias lumínicas que se traducen en color.
Esas energías son la FUERZA del ROJO, la MENTE CREATIVA del AMARILLO y el MOVIMIENTO del
AZUL.
Estas tres energías dentro del movimiento evolutivo forman el blanco, "la luz".
Dicho de otra manera, el blanco es el compuesto de las energías base en evolución, por
consiguiente el blanco es la representación de la energía "completa", de la
totalidad. Con él los colores adquieren toda la riqueza energética-vibracional y dan
paso a todas las gamas de color. Es pues la blanca una luz que descubre, que no oculta,
que realza al igual que hace el Sol.
Sin embargo el negro es la negación de la luz, la oscuridad, aquello que no vibra. En el
negro no hay movimiento, no hay fuerza, no hay creatividad, no hay vida... pero existe,
formando así el equilibrio en el Universo. El negro absorbe todos los colores con una
fuerte capacidad de condensación hasta que consigue paralizar la vibración cromática,
conduciendo la emanación de la luz a la nada. Así existe como un fenómeno compensatorio
en el mundo vibracional y evolutivo. El negro cubre. A través de él ninguna emanación
encuentra paso.
A partir de las tres energías o colores base se forma toda la gama cromática. Partiendo
de un rojo magenta, un amarillo limón y un azul cyam, con sus mezclas dos a dos se
obtienen otros tres colores secundarios, el verde, el naranja y el violeta. Siguiendo con
las mezclas, posteriormente se obtienen colores terciarios, cuaternarios y así
sucesivamente.
El AMARILLO es la energía creativa, la mente. Es la vibración
cromática con mayor capacidad de expansión (después del blanco) Esta vibración
corresponde a la mente del ser humano, a su capacidad creativa e intelectual, a la
invención.
Suele ser un color difícil de usar en su tono más puro porque conlleva una carga de
fuerte implicación, con él se ven las intenciones, es luminoso y tiende a resaltar los
defectos porque ante esa vibración nada se puede ocultar. Es en cambio un color que
potencia todos los aspectos mentales pero su exceso provoca fácilmente una saturación,
creando incluso estados de ansiedad.
Este color es de temperatura media con tendencia caliente y peso medio.
El ROJO es la energía base , la materia prima de toda formación
energética.
Es la vibración de la fuerza de la energía madre, es un color estático por sí mismo
pero en constante ebullición, con potencia regenerativa. Esta vibración corresponde a la
energía base del ser humano, a su fuerza y a su capacidad de autorregeneración.
Es un color que aumenta la energía en bruto pero esta energía precisa de una posterior
utilización porque si no se la canaliza, por la capacidad que contiene puede formar una
acumulación con excesivo grado de ebullición energética y al final explotar. Es por
esto que al rojo se le atribuyen cualidades violentas. En realidad en sí mismo no lo es
pero sí que es una fuerza que si se contiene demasiado acaba expandiéndose violentamente
por acumulación.
Es una buena vibración para usar allí donde la acción física es importante, donde haya
desgaste energético pero tengamos en cuenta que no es un color que se asimile con
facilidad a nivel mental y por consiguiente a este nivel suele saturar rápidamente.
Este color es de temperatura caliente y espeso en cuanto a densidad.
El AZUL es la fluidez, el movimiento en sí mismo.
Es el color que todo lo mueve, ante esta vibración nada se detiene, todo fluye, es el
movimiento porque su esencia es el fluir constante, sin impulso, por sí mismo, sin
necesidad de fuerza, sólo movimiento en su sentido más puro. Es también una vibración
inestable que muchas veces crea inseguridad.
Esta vibración corresponde al fluido energético del ser humano, a la capacidad de intuir
y también a su capacidad de movilidad.
Es el color que se asimila con mayor facilidad, pues es, como hemos dicho un movimiento
suave, un fluir, suele provocar una sensación de tranquilidad, de poca implicación pero
su exceso provoca inseguridad e inestabilidad tanto energética como mental. Es un buen
color para crear un ambiente sin tensiones.
Es este color de temperatura fría y de peso ligero.
El VERDE es la vibración de la acción.
Contiene la fluidez o movilidad del azul y la inteligencia del amarillo. El resultado es
la acción positiva, la actuación, el movimiento ascendente.
Es un color difícil de retener, el verde produce e induce a la acción porque esta
vibración se mueve en vertical y se mantiene siempre activa, no en vano es el color del
reino vegetal.
En cuanto al ser humano, corresponde a los canales de fluido ascendente de la energía, a
su capacidad de acción y a su sentido práctico.
Es una buena vibración para mantener una actividad constante, fluida y regulada. En
definitiva diríamos que es un buen color para trabajar aunque hay que tener en cuenta que
su exceso puede provocar estrés o hiperactividad.
Es un color de temperatura media con tendencia fría y de peso medio hacía ligero.
El NARANJA es la vibración de la potencia.
Está formado por la fuerza del rojo y la capacidad mental del amarillo, es la fuerza
controlada por la mente inteligente.
Color positivista y con sentido práctico de su propia capacidad, es esta una vibración
que se expande con poderío aunque, falta de movimiento por sí misma, este queda
compensado por la capacidad de utilización práctica que emite esta vibración.
Este color corresponde a las posibilidades de acción del individuo, a la capacidad de
creer en sí mismo y a su capacidad de potenciar sus propias posibilidades.
Es una vibración que rebosa optimismo y seguridad, muy adecuada para compensar estados
depresivos pues reafirma las propias capacidades. Pero tengamos en cuenta su exceso, este
puede provocar fácilmente actitudes prepotentes y exceso de confianza, así como una
desmedida tendencia al engaño (ya sea propio o ajeno) y a aparentar capacidades
superlativas sin ninguna base real.
Es un color de temperatura media con tendencia caliente y de peso también madio hacia
pesado.
El VIOLETA es el impulso.
Vibración formada por la fuerza del rojo y la fluidez del azul. Aquí el movimiento
adquiere la fuerza de una saeta lanzada al viento, es esta una vibración de velocidad,
intrépida y atrevida.
Este color corresponde al instinto del ser humano, a su fuerza impulsora y a su capacidad
imaginativa.
Es un color que infunde valentía y autodeterminación para la acción (no olvidemos que
es una potencia en movimiento) Da el empuje necesario para emprender cualquier cosa por
idealista que parezca. Su acción es fuerte pero también inconstante. Su exceso
provocaría dispersión, idealismo o falta de realidad y tendencia a las heroicidades.
Esta vibración es de temperatura media y peso medio con tendencia ligera.
El ROSA proviene del color de la fuerza básica.
El efecto del blanco sobre la vibración base provoca que su emanación rebaje este
contenido energético y así la fuerza se convierta en una emanación de suavidad.
Posee una vibración que atempera la fuerza básica del individuo. Como todo color en el
que interviene el blanco como protagonista, el rosa tiene una incidencia en la parte más
sutil de la persona, la mente. A este nivel tiene la capacidad de rebajar la actividad de
las ondas mentales y de quitar la agresividad. La mente se vuelve más simple, es un buen
color para conciliar el sueño así como para dar esponjosidad a la energía. Es una
vibración que produce una cierta lentitud de acción, como si se moviera a cámara lenta
o sobre algodones.
No debemos olvidar que aunque cada color tiene su frecuencia vibracional determinada, este
es luz y por consiguiente se manifiesta a través de ella. Para que un color
"sea" debe estar incidiendo sobre o a través de él la luz, es decir, para que
un color emita su vibración es necesario que la energía de la cual forma parte le
incida. Así cada color existe, no sólo de manera unitaria sino formando parte de un
completo vibracional.
Un buen ejemplo de la magnitud de la capacidad de la emisión cromática la encontramos en
la percepción que los invidentes llegan a desarrollar frente al color. Ellos nos dan una
buena lección práctica sobre las posibilidades perceptivas del ser humano, pues son
capaces de captar el color con gran exactitud sin verlo. Y es que el cuerpo humano está
dotado de un sinfín de sensores-transmisores que responden al código bajo el cual se ha
creado el hombre: la energía, por consiguiente la luz, el color.
El color nos afecta, nos mueve y nos puede beneficiar si sabemos usarlo en un orden
correcto.
Con demasiada frecuencia nos olvidamos que vivimos inmersos en un universo de color, que
todo cuanto nos rodea es color. Este olvido nos aleja de nuestra realidad y nos deja en
una situación aliena a nuestra propia realidad.. Cuando nos damos cuenta que nosotros
mismos somos COLOR es entonces cuando se abren delante nuestro mundos de infinitas
posibilidades. Es en este instante cuando el poder del color se hace evidente.
Desgraciadamente muchas veces es a través de una deficiencia en un órgano físico lo que
nos obliga a despertar otros niveles perceptivos para darnos cuenta de que el ser humano
es realmente MUCHO MÁS de lo que vemos.
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